Las cerdas de plástico están fabricadas con nailon y otros materiales sintéticos que no están diseñados para soportar el cepillado repetido ni la exposición diaria a la humedad y al calor. Con el tiempo, se van degradando poco a poco y liberan partículas microscópicas de plástico en tu boca, dos veces al día, todos los días.
Esto es lo que ocurre:
Fricción repetida del cepillado
El constante movimiento de ida y vuelta desgasta las cerdas de nailon, haciendo que se deshilachen y se fragmenten en microplásticos.
Se degrada en microplásticos y nanoplásticos
El calor y la saliva de tu boca debilitan aún más la estructura del material, haciendo que las cerdas de nailon se descompongan en microplásticos y nanoplásticos.
Absorbidos por el organismo
Estos microplásticos y nanoplásticos entran en el torrente sanguíneo a través de las encías y los tejidos de la boca, que tienen una gran capacidad de absorción, y además suelen tragarse de forma involuntaria.